La primera vez que Elena Vargas vio encender un horno anagama fue en Kyoto, en el taller de Kenji Nakamura. Era octubre de 2012 y la cocción duró tres días. Nakamura no durmió. Tampoco lo hicieron sus dos ayudantes. Elena estuvo las primeras doce horas mirando sin entender del todo qué miraba.

Qué es exactamente un horno anagama

La palabra anagama viene del japonés y significa, literalmente, horno de túnel. Es una estructura alargada construida sobre una pendiente, con una cámara de combustión en un extremo y una chimenea en el otro. Las piezas se colocan en el interior y el fuego recorre todo el espacio durante la cocción. A diferencia de los hornos eléctricos o de gas modernos, en un anagama la temperatura no es uniforme: hay zonas que alcanzan los 1.300 grados y otras que se quedan en los 1.100. Esa variación es parte del resultado.

Por qué la ceniza es parte del vidriado

Durante la cocción, la leña produce ceniza que viaja con el aire caliente y se deposita sobre las piezas. A altas temperaturas, esa ceniza se funde y forma un vidriado natural que no se ha aplicado con pincel ni con spray. El resultado depende de la posición de la pieza dentro del horno, de la cantidad de leña quemada y de la composición de esa leña. En nuestro estudio usamos encina, roble y, desde la cocción de mayo de 2026, un 20% de cerezo para probar cómo cambia la ceniza.

Cómo es una cocción de 36 horas

Empezamos a cargar el horno el día anterior, colocando las piezas con una lógica que tiene en cuenta qué vidriados necesitan más calor y qué piezas son más delicadas. La cocción propiamente dicha empieza a las seis de la mañana y no para hasta que el pirómetro marca la temperatura objetivo en todas las zonas. Alguien tiene que estar despierto en todo momento para añadir leña cada quince o veinte minutos. Cuando termina la cocción, cerramos el horno y esperamos dos días antes de abrir la puerta.

Por qué los resultados nunca son exactamente los mismos

Esa es la razón por la que trabajamos con series de tres piezas como máximo. En un horno anagama, dos piezas idénticas colocadas en posiciones distintas pueden salir con colores completamente diferentes. Eso no es un defecto: es la naturaleza del proceso. Lo que sí controlamos es la forma, el grosor de la pared y la composición de la arcilla. El fuego hace el resto.

Construir el horno fue parte del aprendizaje

El horno anagama del estudio lo construimos en el invierno de 2020 con la ayuda del ceramista Taro Ishida, que había construido tres hornos anteriores en Japón y uno en Portugal. Tardamos seis semanas. Usamos ladrillo refractario de alta densidad para la cámara principal y una mezcla de arcilla y arena para sellar las juntas. La primera cocción fue en marzo de 2021 y la mitad de las piezas salieron con defectos. La segunda, en octubre de ese año, fue cuando entendimos cómo se comportaba el tiro.

Si quiere ver el horno en persona, el estudio está abierto sin cita el primer y tercer sábado de cada mes. La próxima cocción es en octubre. Puede seguir el proceso en las notas del estudio.